Clinton y Sanders monopolizan un debate en el que O’Malley hace las propuestas más concretas

0013545971En el marco del debate entre los precandidatos presidenciales del Partido Demócrata, algunas figuras políticas de importancia en Estados Unidos hicieron su aporte en tiempo real a través de las redes sociales.

Fue el caso del ex Presidente y Bill Clinton, quien desde su cuenta de Twitter apeló a su particular sentido del humor para apoyar a su esposa, Hillary, en la carrera por la Casa Blanca.

Hillary Clinton, la franca favorita
Se apresta a cumplir 68 años y muestra un expediente de prestigio: fue senadora por el estado de Nueva York y secretaria de Estado en el primer mandato de Barack Obama (quien la derrotó en las internas Demócratas de 2008).

Arrancó su campaña en abril de este año como favorita absoluta, y aunque encabeza todos los sondeos, ese favoritismo se diluyó, en parte a causa del escándalo por el uso de un servidor privado de correo electrónico cuando era secretaria de Estado.

Se esperaba que Clinton utilizara el servicio de correo electrónico de la cancillería, sujeto a escrutinio judicial y legislativo, y el episodio alimentó la desconfianza de numerosos estadounidenses ante la posibilidad de llevar a otro Clinton a la Casa Blanca.

Los aspirantes demócratas a la Presidencia de Estados Unidos han sacado a relucir sus diferencias con los republicanos en un primer debate televisado de cara a las elecciones presidenciales de 2016 marcado por los encuentros y desencuentros entre los dos candidatos mejor situados, Hillary Clinton y Bernie Sanders. Con un tono que ha dejado claro la proximidad ideológica de sus participantes, las armas, la inmigración y el sistema capitalista han sido los principales asuntos.

Bernie Sanders, la gran sorpresa

A los 74 años de edad, este senador independiente por el estado de Vermont, se definió como un “socialista democrático”, una etiqueta extraordinariamente rara en la escena política estadounidense.

n cuarto de siglo de experiencia como legislador, Sanders arrastra enormes multitudes con sus discursos, en especial a los más jóvenes y aquellos que buscan un gobierno más firme con los excesos de Wall Street o más eficiente en la lucha contra la creciente desigualdad económica en el país.

Sanders, quien como senador votó contra la intervención estadounidense en Irak en 2002, nunca cesa de recordarle a Clinton que ella, quien también era senadora en aquel momento, apoyó la propuesta del entonces presidente George W. Bush. Crece lenta pero constantemente en los sondeos, y amenaza a Clinton en varios estados.

“Haré todo lo posible para unir de nuevo económicamente a mi país”, así de contundente ha sido la candidata demócrata en su primera intervención para abrir el debate con una lista de promesa entre las que ha destacado la luchar para reducir la desigualdad, así como subir el salario mínimo y lograr uno equitativo entre hombres y mujeres.

La ex primera dama ha insistido en la necesidad de “fortalecer a la clase media”, “cambiar el sistema fiscal” y obligar a los más ricos a que contribuyan “de una manera justa” a las arcas públicas. Por eso, se ha declarado “progresista, pero una progresista que quiere que se logren hacer las cosas”, en referencia a las propuestas más izquierdistas de su máximo rival para las primarias, el senador Bernie Sanders.

Por su parte, Sanders ha asegurado que el Congreso del país no es quien regula a las grandes corporaciones sino que es Wall Street quien controla el Congreso estadounidense. “Fue un error pedir a la clase media que pagará la deuda de Wall Street”, ha añadido el senador, valedor de fortalecer las leyes para aumentar el control en el sistema bancario estadounidense.

Sanders y Clinton zanjan el asunto de los “malditos” correos
Enemigos en las mismas filas, Sanders ha roto una lanza a favor de Clinton al desviar la atención cuando la polémica sobre el correo de la ex secretaria de Estado al señalar que solo es una controversia artificial alimentada por la mayoría de sus rivales. “¡Basta!”, ha espetado Sanders al periodista que ha preguntado. “Los estadounidenses están hartos de oír hablar de sus correos electrónicos molestos”, ha dicho el senador por Vermont, Hillary ha respondido con un apretón de manos, el momento más comentado de la noche en las redes sociales.

Pero esta no ha sido la única vez que los periodistas han puesto contra las cuerdas a la candidata, ya que Hillary también ha tenido que responder a las acusaciones de cambiar su punto de vista en función de la opinión pública. “Como la mayoría de los seres humanos, incluidos los candidatos a las elecciones, absorbo nueva información y observo lo que está sucediendo en el mundo”, ha contestado Clinton.

Los candidatos a la primarias del Partido Demócrata, Jim Webb, Bernie Sanders, Hillary Clinton, Martin O’Malley y Lincoln Chafee . Los candidatos a la primarias del Partido Demócrata, Jim Webb, Bernie Sanders, Hillary Clinton, Martin O’Malley y Lincoln Chafee .
Críticas al lobby de las armas
En el primer debate demócrata en siete años, el último lo mantuvieron Barack Obama y Hillary Clinton en 2008, también ha habido hueco para el debate sobre la regulación de las armas. Clinton, Sanders y Martin O’Malley, exgobernador de Maryland, han cargado contra la Asociación Nacional del Rifle (NRA) tras sucesos como el tiroteo en un cine de Aurora (Colorado) en 2012.

O’Malley, ha defendido la necesidad de aprobar una nueva legislación sobre armas y acabar con la forma en la que el poderoso grupo de presión armamentístico influye en el Congreso con generosas donaciones a los legisladores.

El candidato ha defendido esta propuesta haciendo mención a la presencia entre el público del debate celebrado en Las Vegas de Lonnie y Sandy Phillips, los padres de Jessica, una de las doce víctimas de la matanza que estremeció al país hace tres años.

O’Malley: “Somos una nación de inmigrantes”
En cuanto a otro de los asuntos que más preocupan a los americanos, la inmigración, también ha sido O’Malley quien ha hecho las propuestas más progresistas.”Necesitamos entender que nuestro país está hecho de la llegada de nuevos americanos, somos una nación de inmigrantes”, ha destacado el candidato cuyo plan propone ampliar el alcance de las acciones ejecutivas de Obama, que benefician a cinco de los 11 millones de indocumentados que viven en el país, para que los inmigrantes puedan trabajar y vivir en EE.UU. sin miedo a la deportación.

Durante el debate, han sido escasas las menciones al magnate Donald Trump, líder de las encuestas para la nominación republicana a la Presidencia y que propone la construcción de un muro en la frontera con México, así como la expulsión de 11 millones de indocumentados del país.

“Bajo mis políticas, Donald Trump y sus amigos millonarios tendrían que pagar mucho más dinero que lo que están pagando hoy”, ha amenazado Sanders.

Por otra parte, los candidatos han discutido sobre políticas de bienestar como la propuesta de Sanders que apuesta por el Medicare y una licencia de maternidad poniendo como ejemplo a Dinamarca. A lo que Hillary ha contestado con un rotundo “no estamos en Dinamarca”, salvando después la afirtmación: “Me encanta Dinamarca. Pero somos los Estados Unidos de América y nuestro trabajo es limitar los excesos del capitalismo”.

Finalmente, y para mantener el tono televisivo del encuentro, los moderadores han preguntado a los candidatos por sus peores enemigos durante sus carreras. “La industria del carbón” es la némesis del ex senador y gobernador Lincoln Chafee. El lobby de las armas y la NRA son las bestias del ex gobernador Martin O’Malley, y Hillary ha hecho aplaudir al auditorio al enumerar una lista de enemigos proporcional a su larga carrera política: “Además de la ANR, las aseguradoras de salud, compañías farmacéuticas, los iraníes y… probablemente los republicanos”.

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