Catalá destaca la seguridad jurídica como un valor añadido para la recuperación económica de España

25 de abril de 2016.- El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha destacado la importancia de la seguridad jurídica para atraer inversión a nuestro país, estimular el emprendimiento y alcanzar mayor potencial para competir en una economía mundial globalizada. Durante la conferencia Transformando la Justicia, fortaleciendo nuestra competitividad, pronunciada en Bilbao en el Foro Perspectives Encuentros con visión de futuro, el ministro ha calificado la seguridad jurídica como el valor añadido de la Marca España y como elemento imprescindible en la arquitectura de cualquier modelo productivo y económico sostenible.

Catalá ha subrayado que la prosperidad de los países depende en gran parte de la solvencia de su edificio jurídico-normativo, de la eficiencia y transparencia de su burocracia y del rigor en el cumplimiento de los contratos, lo que influye de manera definitiva en las decisiones de negocio e inversión. Los riesgos de la inestabilidad y la inseguridad, según el ministro de Justicia, generan impactos tan dramáticos como el rescate en Grecia o la deslocalización de empresas en algunas regiones donde se ha instalado el radicalismo político.

Para el titular de Justicia, la credibilidad y solvencia económicas de nuestro país responden al compromiso del Ejecutivo por concebir las reformas de Justicia como un reflejo fiel de la realidad económica, social y jurídica. Una situación que nos aleja de las condiciones difíciles que atraviesan desde hace algún tiempo otros socios europeos.

En opinión del ministro, las reformas legislativas producen un impacto positivo en la sociedad a través de la mejora del sistema económico y productivo del país. En ese sentido, el ministro ha destacado el Programa Nacional de Reformas y sus 240 leyes, entre nuevas y reformadas, con gran repercusión en todos los ámbitos.

Catalá ha señalado la importancia de las reformas impulsadas en la Administración de Justicia, que han procurado nuevas herramientas de gestión, legislativas y procesales en aras de devolver al sistema la credibilidad, fiabilidad y la seguridad jurídica que precisaba.

Entre la multitud de reformas legislativas, Rafael Catalá ha resaltado las modificaciones del Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la Ley Orgánica del Poder Judicial, la abolición de las tasas judiciales para las personas físicas, la Ley Hipotecaria y la Ley de Segunda Oportunidad como los grandes hitos que han permitido organizar y hacer funcionar la Justicia de manera más adaptada a las necesidades de la sociedad.

Catalá ha dejado claro el compromiso del Ejecutivo con la cultura del acuerdo a través de una apuesta clara por la mediación y el arbitraje que, junto a las medidas en la misma dirección que recoge la Ley de Jurisdicción Voluntaria, permitirá agilizar los órganos judiciales. La modificación de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, que hace efectivo el cumplimiento de sus resoluciones; la defensa del nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos y todo el elenco de leyes que impulsan una justicia tecnológicamente avanzada, digital y accesible completan el esfuerzo normativo por completar el régimen de derechos y libertades más amplio que hayamos tenido nunca en España, según el ministro de Justicia.

Rafael Catalá ha resaltado también la importancia de las reformas y medidas adoptadas para acabar con la impunidad de la corrupción: desde la exigencia de responsabilidad penal también a las personas jurídicas recogida en la reforma del Código Penal, la Ley de transparencia y buen gobierno o la Ley Reguladora del Estatuto del Alto Cargo, hasta la autorregulación y la colaboración empresarial en la adecuada gestión del espacio económico, pasando por la norma que regula la actividad económica de los partidos políticos.

En opinión del ministro, todo ese trabajo realizado por mejorar nuestra imagen, nuestras garantías jurídicas y nuestro atractivo para la inversión y la actividad, está ya dando sus frutos. Gracias a estas reformas, ha dicho Catalá, España ha sido capaz de volver a ser atractiva para la inversión. Como muestra, ha destacado especialmente tres indicadores que certifican la buena marcha de la recuperación económica de nuestro país: la constitución de casi 100.000 nuevas sociedades en 2015, lo que supone la mayor cifra desde 2008; el crecimiento de la inversión extranjera en España que se ha situado ya en niveles previos a la crisis y el récord de exportaciones de bienes. Unos datos que a su juicio demuestran que en el exterior vuelven a confiar en los productos españoles.


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