Casi 50 millones de niños han cruzado fronteras o han tenido que desplazarse a la fuerza

28 de los 50 millones, son forzados a huir de sus hogares por los conflictos y la violencia

On 22 October 2015 in South Sudan, (left-right) Nyayjaw, 8, kisses her baby sister Nyagua whom she just met today, after being reunited with her mother. For two years, the family was separated by conflict. Nyayjaw and her brother Chuol, 4, have been living with their elderly grandfather in the Bor Protection of Civilians site. “I will never allow us to be apart again”, said their mother Nyaruon, after their tearful reunion in Akobo, their hometown. Then came the added joy, the introduction of the children to their newborn baby sister Nyagua whom they have never met before. Over 35,000 South Sudanese children have been separated from their families across the region since conflict broke out in December 2013. This includes over 11,000 children that have been registered as separated, unaccompanied or missing within the country. Multiple displacements, grave child rights violations and increasing food insecurity continue to separate children from their families. UNICEF South Sudan initiated a large scale family tracing and reunification programme, building on new and existing partnerships. By the end of 2015, UNICEF and its partners had been achieved the following: 11,400 children were registered, with family tracing ongoing; over 30  percent of these children were identified by UNICEF staff through direct implementation modalities; 3,600 children were reunited with their families; 12 partnerships were put into place to undertake family tracing and reunification in 29 counties; a national practice framework was put in place, including standard operating procedures and information sharing protocols; a quality framework has been developed to guide partners’ efforts to strengthen their responses. UNICEF’s Family Tracing and Reunification programme is supported by the European Commission' class=
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On 22 October 2015 in South Sudan, (left-right) Nyayjaw, 8, kisses her baby sister Nyagua whom she just met today, after being reunited with her mother. For two years, the family was separated by conflict. Nyayjaw and her brother Chuol, 4, have been living with their elderly grandfather in the Bor Protection of Civilians site. “I will never allow us to be apart again”, said their mother Nyaruon, after their tearful reunion in Akobo, their hometown. Then came the added joy, the introduction of the children to their newborn baby sister Nyagua whom they have never met before.
Over 35,000 South Sudanese children have been separated from their families across the region since conflict broke out in December 2013. This includes over 11,000 children that have been registered as separated, unaccompanied or missing within the country. Multiple displacements, grave child rights violations and increasing food insecurity continue to separate children from their families. UNICEF South Sudan initiated a large scale family tracing and reunification programme, building on new and existing partnerships. By the end of 2015, UNICEF and its partners had been achieved the following: 11,400 children were registered, with family tracing ongoing; over 30 percent of these children were identified by UNICEF staff through direct implementation modalities; 3,600 children were reunited with their families; 12 partnerships were put into place to undertake family tracing and reunification in 29 counties; a national practice framework was put in place, including standard operating procedures and information sharing protocols; a quality framework has been developed to guide partners’ efforts to strengthen their responses. UNICEF’s Family Tracing and Reunification programme is supported by the European Commission’s Humanitarian Aid and Civil Protection Department (ECHO).


NUEVA YORK,
Unos 50 millones de niños en el mundo viven fuera de sus lugares de origen, de los cuales 28 millones han sido forzados a huir de sus hogares por los conflictos y la violencia de la que no son responsables. Otros millones más han tenido que migrar, solos o con sus familias, con la esperanza de encontrar una vida mejor y más segura.

Traumatizados a menudo por los conflictos y la violencia de la que huyen, estos niños tienen que enfrentarse a otros peligros en el camino, entre ellos el riesgo de ahogarse en las travesías por mar, de sufrir desnutrición y deshidratación, o de ser víctimas de la trata, de secuestros, violaciones e incluso de asesinatos. En los países que atraviesan y en los lugares de destino son, con frecuencia, víctimas de xenofobia y discriminación.

Un nuevo informe publicado hoy por UNICEF, Desarraigados: Una crisis creciente para los niños refugiados y migrantes, presenta nuevos datos que describen un panorama desolador sobre la vida y la situación en la que se encuentran millones de niños y sus familias afectados por conflictos violentos y otras crisis que los obligan a arriesgar sus vidas huyendo antes que permanecer en sus lugares de origen.

“Las impactantes imágenes de niños, como la del pequeño Aylan Kurdi, que apareció en una playa después de ahogarse en el mar, o de la cara atónita y sangrante de Omran Daqneesh, sentado en una ambulancia después de que su casa resultara destruida, han conmocionado al mundo”, dijo el director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake. “Pero cada imagen, cada niña o niño, representa a muchos millones más que están en peligro y esto exige que nuestra conmoción por esos casos concretos se traduzca en acciones en favor de todos los niños”.

Desarraigados muestra que:

  • Los niños representan un porcentaje desproporcionado y creciente de todas las personas que han buscado refugio fuera de sus lugares de nacimiento: aunque representan un tercio de la población mundial, constituyen cerca de la mitad de todos los refugiados. En 2015, alrededor del 45% de todos los niños refugiados bajo protección de ACNUR procedían de Siria y Afganistán.

 

  • 28 millones de niños han sido expulsados de sus hogares por la violencia y los conflictos dentro de sus países y fuera de sus fronteras. De ellos, 10 millones de niños son refugiados, un millón son solicitantes de asilo cuyo estatus aún no ha sido determinado, y unos 17 millones han sido desplazados dentro de sus propios países. Todos ellos tienen una necesidad extrema de recibir ayuda humanitaria y acceso a servicios básicos.

 

  • Cada vez hay más niños que están cruzando las fronteras solos. En 2015, más de 100.000 menores no acompañados solicitaron asilo en 78 países, el triple que en 2014. Los niños no acompañados están más expuestos a sufrir explotación y abusos por parte de contrabandistas y traficantes de personas.

 

  • En todo el mundo, unos 20 millones niños y niñas migrantes han dejado sus hogares por distintas razones, incluyendo la pobreza extrema o la violencia. Muchos corren un peligro real de sufrir abusos o de ser detenidos porque no tienen ninguna documentación, porque su estatus legal es incierto y, por lo tanto, no hay un seguimiento ni monitoreo sistemático sobre su bienestar. Son los niños que nadie detecta.

 

Según Desarraigados, Turquía alberga el mayor número de refugiados recientes y posiblemente el mayor número de niños refugiados en el mundo. En relación a su población, el Líbano acoge al mayor número de refugiados, donde aproximadamente 1 de cada 5 personas es un refugiado. En comparación, hay aproximadamente un refugiado por cada 530 personas en el Reino Unido y uno por cada 1.200 en los Estados Unidos. En España, hay un refugiado por cada 7.739[1] personas. Si se consideran los países de acogida de refugiados por su nivel de ingreso, sin embargo, la República Democrática del Congo, Etiopía y Pakistán albergan la mayor concentración de refugiados.

“No nos vamos a rendir hasta que cada niño tenga una oportunidad justa. Huyen de la violencia y se ven forzados a abandonar sus hogares pero, lleguen a Líbano o a cualquier otro lugar del mundo, ante todo, son niños”, asegura Pau Gasol, embajador de UNICEF Comité Español. Gasol, que comparecerá mañana miércoles 8 de septiembre en rueda de prensa para presentar el informe y compartir su experiencia tras visitar a niños y familias refugiadas en Líbano, ha podido conocer de primera mano las duras condiciones que afrontan los niños lejos de sus países. “Es un privilegio ser testigo de la labor de UNICEF para garantizar su protección en cada etapa del camino”.

El informe sostiene que en aquellos lugares donde hay rutas seguras y legales la migración puede ofrecer oportunidades para los niños que migran y las comunidades a las que se unen. Un análisis del impacto de la migración en los países de ingresos altos encontró que las contribuciones de los migrantes en impuestos y contribuciones sociales fueron mayores que la ayuda que recibieron, que ocuparon vacantes de alta y baja cualificación en el mercado de trabajo y que contribuyeron al crecimiento económico y la innovación en los países de acogida.

 

Sin embargo, una cuestión fundamental es que los niños que han tenido que huir a la fuerza de sus hogares ven limitado su acceso a servicios como la educación, siendo este uno de los principales factores por los cuales muchos niños y familias se ven obligados a migrar. Un niño refugiado tiene cinco veces más probabilidades de no asistir a la escuela que un niño no refugiado. Cuando pueden acudir a la escuela, los niños migrantes y refugiados suelen ser víctimas de discriminación, entre otras razones por un trato injusto y por acoso.

Fuera del aula, los obstáculos legales impiden que los niños refugiados y migrantes reciban servicios en igualdad de condiciones que los niños que son nativos de un país. En el peor de los casos, la xenofobia puede llegar a convertirse en ataques. Sólo en Alemania, las autoridades registraron 850 ataques contra los albergues de refugiados en 2015.

“¿Qué precio tendremos todos que pagar si no conseguimos proporcionar a estos jóvenes oportunidades para recibir una educación y disfrutar de una infancia más normal? ¿Cómo podrán contribuir de manera positiva a sus sociedades? Si no pueden, no sólo se pondrá en peligro su futuro, sino que también sus sociedades saldrán perdiendo”, dijo Lake.

Propuesta de acciones urgentes para proteger a niños desplazados, refugiados y migrantes

El informe señala seis acciones específicas para proteger y ayudar a los niños desplazados, refugiados y migrantes:

  • Proteger a los niños refugiados y migrantes, especialmente a los no acompañados, de la explotación y la violencia.
  • Acabar con la detención de niños migrantes, o los que esperan obtener la condición de refugiados, mediante la adopción de medidas alternativas.
  • Mantener unidas a las familias como la forma más adecuada para proteger a los niños y garantizarles un estatus legal.
  • Garantizar el acceso a la educación a todos los niños refugiados y migrantes y darles acceso a servicios de salud y a otros servicios de calidad.
  • Insistir en la necesidad de abordar las causas subyacentes a los movimientos a gran escala de refugiados y migrantes.
  • Promover medidas para combatir la xenofobia, la discriminación y la marginación, así como la correcta integración social.

 

 

Ser niño refugiado o migrante en Europa y España

 

El informe muestra que los niños migrantes y refugiados en Europa encuentran barreras, incluso legales, para disfrutar de sus derechos. Hay niños que son detenidos o que tienen un acceso muy limitado a los servicios básicos. Muchos también son víctimas de la discriminación y la xenofobia y sufren exclusión. Además, a menudo, los hijos de migrantes en Europa, viven en hogares que enfrentan grandes desafíos: desempleo de larga duración, condiciones de hacinamiento, ansiedad y estrés.

En España viven 599.000 niños y niñas migrantes (incluyendo refugiados y solicitantes de asilo. Según datos de Eurostat 2015, los niños cuyos padres son migrantes, tienen un 50% más de probabilidades de vivir en situación de pobreza que el 23,8% de niños cuyos padres nacieron en España.

UNICEF Comité Español hace un llamamiento para eliminar las barreras al disfrute de sus derechos de los niños migrantes y refugiados y paliar la situación de vulnerabilidad en la que viven,  ya que son uno de los colectivos que más sufren la desigualdad en el ámbito educativo y la pobreza.

Nuestro país debe acelerar el cumplimiento de sus compromisos en materia de reubicación y reasentamiento de refugiados y debe abrir vías legales y seguras para que los niños migrantes y refugiados puedan llegar a nuestro país sin arriesgar su vida o su integridad física y moral. Además deben flexibilizar las condiciones en los procesos de reunificación familiar, una de las vías legales y seguras más importantes para proteger a la infancia.

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