Barcelona 4 – 1 Levante

image10996_originalLEVANTE udNo se amilanó el Levante en el Camp Nou, pese a abandonar sus fronteras con una derrota que se antoja un castigo gigantesco ante los méritos acumulados en uno de los escenarios más complicados de desenmarañar del panorama futbolístico internacional. No se achicó la escuadra granota en el cómputo general de un duelo que sigue impregnando a los estamentos azulgranas de unas sensaciones interiores que no parecen conjugar con los resultados obtenidos en un arranque de la competición que ha cruzado al bloque de Orriols con parte de los inquilinos que transitan por el espacio más lujoso de la clasificación en la Liga BBVA. No claudicó el Levante ni tan siquiera cuando sintió en lo más profundo de su alma que el cielo del coliseo catalán podía desvanecerse como secuela de una catarata de goles encadenados que aniquilaron una puesta en acción sugerente tras alcanzar a discutir ante un Barcelona, algo desnortado y desafinado, el formato del partido que se estaba desarrollando durante el primer acto. Y fue capaz de reinventarse después de un comienzo demoledor que parecía cercenar todos los sueños concienzudamente amansados para concluir el partido tratando de cercar el espacio defendido por Ter Stegen en un intento no exento de poética de levantar un duelo que se le había resbalado en apenas quince minutos tras pasar por los vestuarios y sembrar, con anterioridad de interrogantes un duelo espeso para el F.C. Barcelona.

Lucas Alcaraz lo fue avisando en la rueda de prensa previa al choque liguero en tierras catalanas. La multiplicación de minutos en una semana cargada de apariciones sobre el césped avalaba la posibilidad de permutas en el once. El técnico apostó por Lerma en el eje de la zaga y por Roger como sombra de Ghilas en el eje del ataque. Y las variaciones respondieron. El atacante y el joven jugador colombiano nunca perdieron el sentido del choque. Pese a las variaciones, el bloque seguía siendo del todo reconocible tras posicionarse sobre el tapete. El Levante hizo del orden cartesiano una de sus principales virtudes sobre el tapiz del Camp Nou. Fue un bloque pétreo y notablemente organizado. Leal y fiel a sus convicciones desde un planteamiento deportivo: solidario, aguerrido y gremial en el esfuerzo y en el reparto de tareas desarrolladas con pasión sobre cada punto del rectángulo de juego. Cada futbolista sabía cuál era su cometido y trató de encomendarse a la misión encargada.

El Levante cerró filas en torno a Rubén. Los caminos hacia la portería defendida por el arquero gallego se fueron estrechando. El Barcelona controlaba el juego y dominaba el esférico, pero no lograba domesticar a su adversario. La versión másfraternal y federada del Levante mantenía a raya a una constelación de estrellas. Los pupilos de Lucas Alcaraz tabicaban los espacios, impedía que los atacantes azulgranas dispusieran de opciones de tiro diáfanas desde las zonas intermedias del área y taponaban las llegadas de los extremos. El Barça sobaba el cuero, un aspecto que se preveía, pero no era capaz de finalizar sus acciones. Ni de definir su juego. Y no es fácil conseguir alejar a Messi o a Neymar de las inmediaciones del gol. La cohesión defensiva no significó perder de vista la geografía contraria del campo. Ghilas desgarró el entramado defensivo barcelonista para plantarse delante de Ter Stegen.

Bartra desactivó con clase su primera llegada al área blaugrana. El argelino más tarde erró en el tiro cuando Roger se colaba solo por el espacio contrario de la parcela defensiva culé. El Levante ampliaba los márgenes del campo con Toño e Iván percutiendo por las bandas. Sin desarmarse atrás el bloque valenciano conseguía inquietar a un Barcelona desnortado. Su concentración era máxima. No obstante, resulta de una complejidad extrema mantener esta inercia en el Camp Nou. Bartra encontró un resquicio para desarmar la resistencia granota. Messi y Neymar apuñalaron al equipo de Alcaraz prácticamente sin solución de continuidad, pero el Levante no claudicó. Casadesús aprovechó una indecisión del meta alemán para estrenar el marcador. La escuadra de Orriols se fue hacia arriba con valentía tratando de generar alguna duda que finalmente no se materializó.


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