AUGC, perpleja ante la interpretación que hace la Guardia Civil de la situación de los trabajadores del Cuerpo

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Tras la nota de prensa que ayer difundió la Dirección General de la Guardia Civil respecto al Pleno del Consejo que se había celebrado por la mañana, cabe preguntarse si verdaderamente los responsables de esta institución son conocedores de las carencias que sufren los guardias civiles, o si se trata, una vez más, de otro ejercicio de desvirtuación de la realidad.

 

Porque, frente al idílico escenario planteado de cara al exterior por la Dirección General, la única realidad que pudimos constatar en el Pleno de ayer los representantes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) es la falta de mejoras en los asuntos trascendentales que afectan a las condiciones sociolaborales y familiares de los guardias civiles.

 

Perplejidad al leer: “Asimismo, se ha anunciado que, en el Consejo de Diciembre, se informará acerca de los trabajos de seguimiento y evaluación de las órdenes generales de Jornadas y Horarios y de Incentivos al Rendimiento”. Es decir, que mientras los guardias civiles continúan siendo los únicos trabajadores de la Administración Pública que trabajan sin una cadencia fija (turnos), a pesar de existir una norma sobre Jornada Laboral que exigía la implantación de los turnos  desde el pasado 1 de abril. AUGC insistió en esta cuestión, recordando la necesidad de que se implanten de inmediato para favorecer la conciliación laboral y familiar de los trabajadores, pero los responsables del Cuerpo manifestaron que serán pocos los guardias civiles que en un futuro se beneficien de unos turnos, cuya cadencia aún se desconoce.

 

Asombro al ver como se manejan las cifras al hablar de las condecoraciones (medallas) afirmando que un 67% de las mismas han sido concedidas a la escala de Cabos y Guardias. Sin embargo, la realidad arroja que esta escala tan solo recibió un 3,25% del total de las condecoraciones, frente a un 8,3 % de los Suboficiales, un 16,3 % de la escala de Oficiales y un 27,69 % de la escala Superior de Oficiales. Los números no dejan lugar a dudas sobre que criterios y como se reparten “el pastel” los altos mandos.

 

Del mismo modo, la Guardia Civil presume de un incremento en la oferta de empleo público del año 2016 respecto al año anterior, algo que si bien es cierto, no es menos que no se alcanza la tasa de reposición y por tanto continúa el envejecimiento de la plantilla. AUGC insistió ayer en que esta reducción de la plantilla está provocando un sobreesfuerzo en la escala de Cabos y Guardias como consecuencia de tener que atender con menos efectivos las incidencias del servicio, algo que repercute directamente en el servicio a los ciudadanos.

 

En materia de prevención de riesgos laborales, la Dirección General asegura que “se sigue avanzando” (no sabemos a qué se refiere). Precisamente ayer AUGC solicitaba el pronunciamiento del Director sobre la compañera a la que se le está instruyendo un delito militar por declinar ponerse un chaleco no apto a su talla, lo que impedía el acceso a su arma reglamentaria y grilletes optando por usar el suyo propio. Sin embargo la posición de la DGGC está clara: la Guardia Civil no se hace responsable del uso de chalecos no homologados por el Cuerpo; eso sí, tampoco proporciona los adecuados a los integrantes de la Institución.

 

Tampoco hace mención en su nota de prensa, la Guardia Civil sobre la problemática de la realización de servicios por un solo componente. AUGC también le recordó al Director General la existencia del riesgo de estos servicios unipersonales en la Guardia Civil, y la falta de información en cuanto a la evaluación e información de los riesgos laborales que generan estos servicios a los agentes.

 

El secretario general de AUGC, Alberto Moya, también recordó a los cuatro compañeros de Cádiz que han sido castigados con pérdida de destino como represalia por haber prestado testimonio voluntario en dos juicios enmarcados en la situación de acoso laboral que existe por parte de los mandos hacia los trabajadores en los cuarteles de Ubrique y Arcos de la Frontera, en la Sierra de Cádiz. Este asunto, a pesar de ser tratado en el Pleno del Consejo, la Guardia Civil no hace mención en su comunicado.

 

Moya ha destacado el desproporcionado castigo que supone el destierro de esos compañeros a puestos en Cataluña, en la otra punta del país, así como la intolerable situación que sufren los guardias civiles en la Sierra de Cádiz, que ha provocado que quince compañeros se  encuentren en la actualidad en situación de baja psicológica. Sin embargo, la Dirección General se ha limitado a decir que el castigo y el nuevo destino son inamovibles.

 

En relación a la petición de AUGC de implantación de medidas positivas para el acceso y promoción profesional de las mujeres en la Guardia Civil, que recordemos solo abarca el 6% de un colectivo de 78.000 efectivos, la desidia y desconocimiento de las medidas es tan patente que se ha solicitado empezar por la formación de aquellos mandos con capacidad de cambios y decisiones en el colectivo y priorizar el desarrollo del artículo 5 de la Ley de Personal referente a las citadas acciones positivas y las evaluaciones periódicas sobre igualdad en la Guardia Civil.

 

Por último, se ha solicitado reactivar el Grupo de Trabajo sobre averiguación de causas de absentismo laboral femenino en la Guardia Civil que lleva inactivo desde hace años, a pesar de seguir duplicando el absentismo laboral las mujeres respecto a los hombres.

 

En conclusión, pocos avances, como el propio Director General llegó a admitir ante los representantes de AUGC, pese a la eufórica nota de prensa que emitió posteriormente su gabinete. Imposibilidad de conciliación familiar y laboral, puestos sin evaluación de riesgos laborales, falta de personal y de medios, ejecución abusiva del régimen disciplinario para represaliar a los trabajadores ‘díscolos’, etcétera. Al fin y al cabo, lo mismo de siempre, por mucho que se empeñen en maquillarlo.

 

En AUGC tenemos claro que el Consejo de la Guardia Civil es un órgano que debe madurar, hasta hacerse realmente efectivo, en la consecución de mejoras profesionales y económicas para los guardias civiles. No parece que esté en manos ya, de este Director General, promoverlas. Desde luego, y por lo que respecta a AUGC, seguiremos trabajando y presionando hasta alcanzar las cotas de dignificación en las condiciones de trabajo, que nos merecemos los guardias civiles.

 

Con más de 30.000 afiliados, AUGC es la decana de las asociaciones profesionales y la mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil. Cuenta con representación en todo el territorio español, en cada una de las unidades y especialidades del Cuerpo y viene liderando el movimiento asociativo desde la llegada de la democracia, cuando nació como un sindicato clandestino. Su lucha por la democratización de la institución le valió en 2010 el Premio Nacional de Derechos Humanos que concede la Asociación Pro Derechos Humanos de España (apdhe).

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