500 niños muertos y 1,7 millones en riesgo de desnutrición tras seis meses de violencia en Yemen 

On 4 April, a group of boys and a man standing atop a building destroyed in an air strike watch a rooster land on rubble from the building, in Okash Village, near Sana’a, the capital. In April 2015 in Yemen, localized conflict between government forces, militants, tribal fighters and other parties since mid-March has spread to many parts of the country. Armed conflict has continued to intensify, and airstrikes, which began on 26 March, have affected 18 of the country’s 22 governorates. The escalating violence has taken a significant toll on civilians. By 12 April, an estimated 364 civilians had been killed and 681 had been injured. At least 77 children had also been killed and 44 had been injured. Infrastructure has also been destroyed, damaged or disrupted as a result of the fighting, including airports and bridges, power and water, sanitation and hygiene (WASH) supply, as well as hospitals, educational and religious institutions, factories, farmlands and local markets. Homes are being directly affected by airstrikes and armed clashes, particularly in the south. The intense fighting has caused large-scale displacement, forcing about 150,000 people to flee their homes. Many of the displaced are believed to be staying primarily with relatives or acquaintances, and others are sheltering in schools. However, many of the most-vulnerable are unable to flee to safety. Insecurity, the closure of ports and other restrictions have significantly exacerbated humanitarian needs and hampered access and the delivery of vital aid to vulnerable communities. Food insecurity is rising, with food prices estimated at 40 per cent – and even higher in some areas. The number of people who are food insecure is now estimated at 12 million– a 13 per cent increase since the start of the crisis. Fuel, urgently needed to pump water and to maintain services at hospitals and other critical facilities facing frequent power outages, has run out in many areas and, where available, prices

  Los seis meses de violencia incesante en Yemen han dejado al menos 505 niños muertos, 702 heridos y más de 1,7 millones en riesgo de desnutrición, según dijo hoy UNICEF.

En todo el país, cerca de 10 millones de niños –el 80% de toda la población menor de 18 años- necesita ayuda humanitaria urgente. Más de 1,4 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus casas.

“Cada día que pasa, los niños ven sus esperanzas y sueños para el futuro destrozados”, dijo el representante de UNICEF en Yemen, Julien Harneis. “Sus hogares, escuelas y comunidades están siendo destruidos, y sus propias vidas están cada vez más amenazadas por la enfermedad y la desnutrición”.

La escasez de alimentos y el pobre acceso a los mercados causado por el conflicto, el acceso limitado a las instalaciones sanitarias y saneamiento, y la interrupción de las oportunidades de trabajo son las mayores causas de este deterioro. La escasez de combustible, electricidad, gas, agua y otros servicios, está empeorando la situación.

En los últimos seis meses han aumentado los ataques a civiles e infraestructuras fundamentales. Desde la intensificación del conflicto en marzo de 2015, UNICEF ha verificado ataques o daños en 41 escuelas y 61 hospitales como consecuencia de los combates.

Encontrar agua potable se ha convertido en una batalla diaria por la supervivencia para más de 20,4 millones de personas. Más de 15 millones de personas han perdido el acceso a asistencia médica básica, y la educación de 1,8 millones de niños se ha interrumpido por el cierre de escuelas.

A pesar de estas difíciles condiciones, UNICEF y sus aliados han estado en el centro de las operaciones humanitarias desde el inicio del conflicto. La respuesta se ha centrado en proporcionar agua potable y saneamiento, educación y servicios de protección infantil, así como tratamiento para los niños con desnutrición, diarrea, sarampión y neumonía.

UNICEF y sus aliados han proporcionado acceso a agua potable a 3 millones de personas. Los equipos móviles de salud han ayudado a suministrar vacunas contra la polio y el sarampión para más de 5 millones de niños. Unos 93.500 niños han recibido tratamiento contra la desnutrición severa aguda y más de 520.000 han podido realizar sus exámenes aplazados.

Desde comienzos de año, UNICEF ha proporcionado apoyo psicosocial a cerca de 240.000 niños para ayudarles a superar los horrores del conflicto. Unas 360.000 personas han recibido material educativo sobre cómo evitar las minas y artefactos sin explotar.

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