©ACNUR/UNHCR -Miles de refugiados de la República Centroafricana han cruzado la frontera hacia Chad y Camerún para escapar de las nuevas tensiones y enfrentamientos.

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Desde mediados de junio, miles de personas de la República Centroafricana han cruzado la frontera hacia Chad y Camerún para escapar de las nuevas tensiones y enfrentamientos en su frágil país, y la Agencia de la ONU para los Refugiados teme que este flujo de personas continúe.

El personal de ACNUR en el sur de Chad ha ayudado a la comisión nacional del gobierno para refugiados a registrar a más de 5.643 refugiados centroafricanos en las poblaciones de Sourouh y Mini, situadas cerca de Mbitoye, a unos tres y siete kilómetros de la frontera respectivamente. Actualmente prosigue la identificación y registro de las nuevas llegadas. Otros 555 refugiados han cruzado a la localidad de Yamba, en el este de Camerún.

El éxodo comenzó el 12 de junio cuando estallaron las luchas entre pastores y agricultores localesen el noroeste del país, en Ngaoundaye y sus alrededores, en la región de Ouham Pende. Este tipo de conflictos suelen tener lugar en esta época del año conforme los pastores se desplazan con su ganado en busca de pastos. Pero este año, de manera preocupante, las milicias rivales ex-seleka y anti-balaka se han visto implicadas.

Este año, la escalada de violencia más intensa, ha afectado a entre 25.000 y 30.000 personas dentro del país, entre las que se incluyen desplazados internos, cifra que se suma a la de los refugiados que han huido a Chad y Camerún. Las personas que han llegado recientemente afirman que muchos han huido al bosque y podrían intentar cruzar la frontera si la situación no mejora. ACNUR comparte la creciente preocupación internacional en relación al desplazamiento y al aumento de las tensiones y luchas, que también se están registrando en Bangui.

Los refugiados que han llegado a estos dos países vecinos, que ya dan protección a decenas de miles de refugiados centroafricanos, relatan haber presenciado asesinatos, secuestros, saqueos y el incendio de sus hogares. La mayoría escaparon de ataques directos a sus localidades, mientras que otros huyeron por temor a que la violencia llegara a sus hogares. Según los testimonios de los recién llegados, había una presencia de guerrilleros fuertemente armados.

Aunque la mayoría son mujeres, niños y personas mayores, cada vez son más los hombres que huyen dejando atrás sus medios de vida. En Chad, a donde han estado llegando refugiados a pesar de que la frontera está oficialmente cerrada, aproximadamente dos tercios de los refugiados son menores de 18 años, y 450 de ellos viajaban solos o separados de sus familias.

En la mayoría de los casos, las familias están encabezadas por mujeres. El personal de protección de ACNUR ha identificado que más del 20% de quienes llegan son personas vulnerables con necesidades específicas. Llegan con problemas de salud, exhaustos, débiles y hambrientos, y muchos de ellos traumatizados. En plena temporada de lluvias, algunas personas padecen ya enfermedades como la malaria, infecciones respiratorias y malnutrición. Estas personas, que se encuentran hacinadas en las instalaciones proporcionadas por la comunidad local de acogida, necesitan urgentemente ayuda, incluyendo cobijo, comida y atención sanitaria.

ACNUR y el gobierno trabajan con sus socios interagenciales para proporcionar asistencia de emergencia a las nuevas llegadas, al tiempo que se preparan para reubicar a los recién llegados en poblaciones de acogida situadas a unos 45 kilómetros de la frontera, en lugar de abrir nuevos campos.

Cuando las localidades de acogida estén listas y las personas sean reubicadas, proceso que se iniciará a principios de la semana próxima, ACNUR y sus socios proporcionarán servicios sociales básicos a los refugiados y a las comunidades de acogida y animarán a la integración.

En Camerún, 137 de los 555 centroafricanos llegados a mediados de junio desde la región de Bocaranga fueron trasladados al campo de refugiados de Ngam, donde se realizará un registro biométrico. Estas personas han citado como motivos de su huida los ataques a sus poblados y el temor a represalias.

Esta entrada es posterior a la de 716 personas a finales de abril en Yamba, Aproximadamente el 70% de los refugiados centroafricanos en Camerún viven en comunidades de acogida y el 30% en campos de refugiados. Entre las necesidades de los recién llegados se incluye la atención sanitaria, la construcción o reconstrucción de puntos de agua, el acceso a la educación e infraestructuras. ACNUR está supervisando la frontera para detectar posibles nuevas llegadas y distribuir ayuda.

El estallido de violencia tiene lugar apenas seis meses después la elección del Presidente Faustin Archange Touadera, que abría la esperanza hacia una paz duradera tras tres años de un conflicto que ha ido agravándose y que ha dejado miles de muertos y casi un millón de desplazados.

Antes de este nueva afluencia, ACNUR y sus socios proporcionaban protección y asistencia a más de 67.000 refugiados centroafricanos en el sur de Chad y otros 260.000 en Camerún. Además, hay 415.000 desplazados dentro de República Centroafricana. ACNUR ha solicitado 225,54 millones de dólares para las operaciones para dar respuesta a la situación en la República Centroafricana, pero hasta la fecha solo ha recibido el 11% de esta cantidad, es decir, unos 24,7 millones.

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